sábado, 4 de octubre de 2014

RECUERDOS DEL FUTURO.





Hola amigos. Habitualmente, cuando dirigimos nuestra curiosidad hacia el tiempo pasado, tendemos a observarlo y evaluarlo en base a los esquemas mentales que manejamos en el presente. Y, en gran medida, vemos el pasado lejano como algo extraño, remoto, inconexo con nuestro mundo actual, imaginamos, soñamos con él…, y sin reparar en que desde el pasado también nos miraban y especulaban sobre nuestro tiempo presente. Pues sí, amigos, así que hoy en nuestra sección de utopías nos sumergiremos en esos mundos futuros imaginados desde el pasado. Pasen y vean.



La palabra latina futurus en origen es un participio del verbo “ser”, y literalmente significa: lo que va a ser, lo que será, lo que está por venir…, es decir, el Futuro. Y, ciertamente, en cualquier época el ser humano no ha podido escapar a la tentación de jugar con la imaginación…, y soñar con los tiempos que aún están por llegar



Y a veces nos encontramos con testimonios sorprendentes de este ejercicio de imaginación, como los que aparecen en el llamado Manuscrito Thott, escrito por el maestro de esgrima alemán Hans Talhoffer, en 1459. En él podemos ver, por ejemplo, un traje de subacuático casi idéntico a los actuales.

El Manuscrito Thott está guardado en la Biblioteca Real de Copenhague.
Lo pueden ver digitalizado completo aquí.

Aunque, afortunadamente, los mandos a distancia hoy son otra cosa.


Ah, ¡bendita inventiva medieval!, ¿dónde estaríamos hoy sin ella? Pero no fue hasta el siglo XIX, con la consolidación de la Revolución Industrial y el llamado maquinismo, cuando hubo un cambio realmente drástico en la vida de las personas. Ya desde entonces se empezó a percibir que los avances tecnológicos eran cada vez más rápidos, y mucha gente imaginaba un futuro en el que la vida cotidiana del ser humano estaría dominada por las máquinas


Entre ellos estaba el escritor francés Julio Verne, el gran gurú de la ciencia ficción, de todos conocido. Pero quizás no tan conocido es un cuento que publicó en 1889, en el que imaginaba cómo sería nuestro mundo un milenio después, titulado: “En el siglo XXIX”. Y ya desde el primer párrafo se nos arranca con una frase profética: 
“Los hombres de este siglo XXIX viven en medio de un espectáculo de magia continua, sin que parezcan darse cuenta de ello. Hastiados de las maravillas, permanecen indiferentes ante lo que el progreso les aporta cada día.”

Da escalofríos tanta clarividencia, jeje. Y habla, entre otras cosas, de que la Humanidad convivirá con inventos como los aerocoches, el telefoto o el piano-calculador electrónico.

"Nada más encantador que almorzar así, frente a frente, a mil leguas de
 distancia, viéndose y hablándose por medio de aparatos fonotelefóticos."


Bueno, don Julio era un gran observador y un buen conocedor de la ciencia de su época, y ello le permitió “adivinar” con cierta puntería por dónde irían los avances tecnológicos. Sólo era cuestión de tiempo para que se materializaran. Como él mismo dice: “En efecto, el calor, el vapor, la electricidad son tan antiguos como el hombre”. Y que:



"Todo lo que una persona pueda imaginar, otras podrán hacerlo."

Ya a comienzos del siglo XX, surgió en Italia un movimiento cultural llamado precisamente Futurismo, que pretendía romper con la tradición artística y crear una nueva estética partiendo desde cero, desde la simplicidad de líneas y las formas geométricas básicas. Rendían, además, un especial culto a la máquina y todo lo que fuera velocidad y movimiento. Su influencia, aunque ya muy difuminada, continúa hasta la actualidad. En el llamado “Manifiesto Futurista”, escrito por el poeta F. T. Marinetti, encontramos frases como esta: “...Un automóvil rugiente que parece que corre sobre la metralla es más bello que la Victoria de Samotracia”.



Por esa misma época, la compañía alemana Hildebrands, fabricantes de chocolate, emitió una colección de postales que ilustraban la vida cotidiana del futuro año 2000.




Dos décadas después, el entusiasmo y la fiebre creativa de los locos años 20 volverían a poner de moda la curiosidad por el destino de la Humanidad. A la par, y como la imaginación no tiene límites, surgieron inventos de lo más estrambóticos...

Como esta "manta eléctrica"... 


Patentada por Milton Fairchild en 1927.

Esta máquina de escribir resistente al agua...


¡Fíjense en la cara de pasmo de las espectadoras!
O este accesorio para calzado que dejaba huella de pisada de vaca...


Se inventaron para despistar a la policía durante la época de la Ley Seca.
Pero... ¿se imaginan llegar a casa y ver huellas de toro escapando por la
 ventana del dormitorio conyugal?. Ufff, no, no, mejor ni imaginarlo..., jeje.
En esa época también fue rodada la mítica película "Metrópolis", de la que ya hablamos en una entrada anterior


Imágenes del rodaje de "Metrópolis", cuya acción se desarrolla en el año 2026.

Y como las modas van y vienen, en los prodigiosos años 60 se retomó el futurismo como fuente de inspiración. No olvidemos que también fueron los años dorados de la Era Espacial. Un ejemplo paradigmático de ello lo tenemos en la serie de animación “Los Supersónicos” (The Jetsons), de la productora Hanna-Barbera, de 1962. En ella se recrea la vida cotidiana de la familia Jetson en el año 2062. 



El futurismo sesentero también llegó a la moda en el vestir, sobre todo de la mano Paco Rabanne y Pierre Cardin.








Y a la arquitectura.


El edificio Torres Blancas, en Madrid (España), de 1968.
 En él participaron el arquitecto F. J. Sáenz de Oiza
 y los ingenieros F. Troyano y C. Fernández Casado. 

El interior de Torres Blancas, es todo curvas

Y, por supuesto, también al cine.


Escena de "2001: Una Odisea del Espacio", dirigida por Stanley Kubrick en 1968

"La fuga de Logan" (M. Anderson, 1976), con Farrah Fawcett y Michael York,
 está basada en la novela homónima de W. F. Nolan y G. C. Johnson, de 1967.


Pero, claro, todo este derroche de inventiva, como todo lo que rompe con los esquemas mentales de una época, no siempre es bien aceptado o comprendido por los contemporáneos. Así, en este anuncio del año 1977 de la tienda de muebles Honeywell (de Massachusetts, EE.UU.), se preguntaban: "Qué diablos es el correo electrónico".



Como para abrirlo con las manos mojadas ¬¬'. Y es que, aún en los inicios de la expansión de la informática, las computadoras eran algo tan asombroso y extraordinario que eran paseadas en los desfiles.


Berlín Oriental (RDA), 4 de julio de 1987. Desfile conmemorativo
 del 750º aniversario de la fundación de la ciudad.
Sí, era el signo de los tiempos. Y ya a las puertas mismas del emblemático año 2000, en el año 1999, se estrenó la teleserie de animación Futurama, del creador Matt Groening, en la que la trama se desarrolla en el año 2999.



En fin, amigos, ¿qué mejor nave del tiempo que la imaginación?

"EL PASADO SE FUE, EL FUTURO NO ESTÁ, PERO EL PRESENTE ES TUYO"
(Proverbio árabe)

Y les dejo a ritmo de vals con esta maravillosa y oscarizada canción titulada "¿Qué será, será?", interpretada por la sin par Doris Day para la banda sonora de la película "El hombre que sabía demasiado", dirigida por A. Hitchcock en 1956. Fue compuesta por J. Livingston y R. Evans. Bueno, soñar es gratis, imaginar también, pero palabras así no tienen precio. 


♪♫ "Cuando yo era sólo una niña, le pregunté a mi madre: «¿Qué voy a ser?¿Seré bonita, seré rica?». Esto es lo que ella me contestó: «¿Qué será, será? Lo que tenga que ser será. El futuro no es nuestro para verlo. ¿Qué será, será? Lo que tenga que ser será». Cuando crecí y me enamoré, le pregunté a mi amorcito: «¿Qué nos depara el porvenir?¿Tendremos un arcoíris día tras día?». Esto fue lo que mi amorcito dijo: «¿Qué será, será? Lo que tenga que ser será. El futuro no es nuestro para verlo. ¿Qué será, será? Lo que tenga que ser será». Ahora tengo mis propios hijos, que preguntan a su mamá: «¿Qué voy a ser?¿Seré guapo, seré rico?». Yo con ternura les contesto: «¿Qué será, será? Lo que tenga que ser será. El futuro no es nuestro para verlo. ¿Qué será, será? Lo que tenga que ser será» ¿Qué será, seraaaá?." ♪♫

Saludos.

lunes, 19 de mayo de 2014

LUNA.




Hola, amigos. Hoy volvemos de nuevo a fijar la mirada en nuestra querida compañera de viaje por los océanos del Cosmos. En una entrada anterior hablamos de ella en referencia al viaje del Apolo XI; pero hoy nos centraremos en las relaciones que el ser humano ha establecido con La Luna desde que fue contemplada por vez primera, es decir, en su significado antropológico, y como de costumbre, con algunas curiosidades al respecto. Así que pasen y vean. 



Desde la noche de los tiempos, seguramente ya se observó la poderosa influencia de nuestro satélite sobre los movimientos de las masas de agua, y sobre el crecimiento y reproducción de los seres vivos. Y, por otro lado,  su tránsito por la bóveda celeste en ciclos constantes hizo de ella un referente perfecto para la medida del tiempo. De hecho, la Luna constituye el referente básico para todos los calendarios conocidos, incluso de los solares. Recordemos, además, que las palabras mes y luna son en origen sinónimas (en inglés tenemos, por ejemplo, month y moon, con la misma raíz).

Calendario lunar musulmán.

Con relación a esto, en julio del año 2013 se anunció el descubrimiento de lo que parece un primitivo calendario lunar, en el condado escocés de Aberdeen (Gran Bretaña). Está datado en unos 8.000 años antes de Cristo, por lo que podría ser el calendario lunar más antiguo que se conoce, anterior incluso a la aparición de la agricultura. 


En otro extremo del Atlántico, en la isla canaria de El Hierro (España), encontramos un petroglifo en el que aparece escrito un remoto mensaje del pasado, repetido tres veces, a modo de conjuro, que reza: “¡Ya llega la primera Luna!”. Seguramente para festejar el año nuevo, o quizás con un significado mágico-simbólico. 

"Ya llega la primera Luna". Según interpretación del filólogo I. Reyes García


Porque no olvidemos que, en la simbología y en la mitología asociadas tradicionalmente a la Luna, prevalece, sobre todo y ante todo, su carácter de divinidad. Una divinidad, a su vez, vinculada al universo de la noche: la protección frente a la oscuridad, los sueños, los deseos, la magia, el saber oculto, la sabiduría (por la luz que alumbra sobre las tinieblas), el salto a otras dimensiones, la esperanza en el mañana…; pero también a la fertilidad, a la creatividad, la transformación, la astucia… De ahí que muchas diosas madres tengan también la consideración de diosas lunares. 



Y así, en todos los rincones del planeta encontramos multitud de creencias y cultos relacionados con diosas y dioses lunares. Veamos algunos ejemplos.


En la mitología azteca encontramos a Coyolxauhqui (“la adornada de cascabeles”). Por casualidad, causalidad o predestinación, ¿quién sabe?, un monolito que la representa fue hallado en 1978, en la base del Templo Mayor de Tenochtitlan (la Ciudad de México), por unos obreros de la compañía eléctrica Luz y Fuerza del Centro, sí, la misma que se encargaba de alumbrar las noches. Extraña coincidencia, sin duda.

El monolito de Coyolxauhqui parece un mapa de la Luna en relieve

Entre los mayas la diosa lunar es Ixchel, regidora del amor, la gestación y los trabajos textiles. 



Y para los incas, la divinidad lunar era Mama Quilla (Madre Luna), hija de Viracocha, señora del mar y los vientos, madre del firmamento, gran diosa benévola y protectora, especialmente, de las mujeres parturientas. Era representada por un disco de plata, y tenía templos dedicados a ella por todo el Tahuantinsuyo.


En la cultura muisca (Colombia), era venerada la diosa Chía, quien, además fue precursora del feminismo, al exhortar a las mujeres a tener los mismos derechos que los hombres. Su nombre fue dado a la actual ciudad de Chía (Cundimarca), también llamada la “Ciudad de La Luna”.


La diosa Chía y, al fondo, la ciudad de Chía

Un caso parecido los tenemos en España con la diosa lunar ibérica Noctiluca, conocida también como Malak, bajo cuya protección los fenicios fundaron la ciudad de Malaka, es decir, la actual Málaga (Andalucía).

Noctiluca / Malak y la ciudad de Málaga

En China, ese gran país, se le rinde culto a la bella Chang'e, habitante de la Luna, a la que ascendió tras ingerir la píldora de la inmortalidad. En la cultura china, la misma Luna (Yué) está asociada al concepto del Yin, de hecho ambos palabras comparten un mismo pictograma. 


La mitología griega contaba con varias divinidades lunares: Febe (diosa del “brillo” del intelecto), Hécate (diosa de los partos, la tierras salvajes y la hechicería), Artemisa (diosa de la noche y la caza), Ilitía (diosa de los nacimientos), Rea (la madre de Zeus y esposa de Chronos: el tiempo)... Sí, ya se ve que en el Olimpo no cerraban de noche. Pero, sobre todas destacó Selene, a la que los romanos identificaron como la diosa Luna.


Selene se enamoró del pastor Endimión. Zeus concedió al pastor la vida
 eterna pero a cambio de permanecer dormido eternamente. Se
encontraban de noche, y así concibieron 50 hijas. A mí que me lo expliquen... 

Los egipcios rindieron culto también a varios dioses lunares. Destacaremos a Thot/Dyehuty (dios del conocimiento, la escritura y contador del tiempo), y a Isis/Ast (diosa madre, gran maga y diosa fecundadora).



Posteriormente, el Cristianismo revistió la imagen de María con los atributos de Isis, entre los que estaba la media luna.



Por otra parte, según la tradición astrológica occidental (aunque de origen babilónico), la Luna como astro está relacionado con el elemento Agua, y, por tanto, rige sobre los sentimientos y las emociones, y sobre el signo de Cáncer. También rige el primer día de la semana: el lunes, es decir, el día de la Luna. 




En la cultura esotérica, la carta XVIII de los Arcanos Mayores del Tarot es la de La Luna. La energía de este astro propicia, además, las artes adivinatorias.





Y sin duda, la Luna ha sido una constante fuente de inspiración para el arte:





O para el cine y la televisión



En fin, la Luna, la Hermana Luna, la amiga Luna, nuestra amable y fiel compañera, consejera, la Luna lunera, cascabelera, misteriosa, mágica y hermosa,… que inspiras todas las cosas. ¡Bendita seas!



Y les dejo con dos fragmentos musicales en esta entrada dedicada especialmente a nuestra amiga sevillana Inma Luna. En el primero Audrey Hepburn interpreta "Moon River" (Río de la Luna), perteneciente a la película Breakfast at Tiffany's  (Desayuno con diamantes), de 1961. En el segundo, la banda española Los Puntos nos trae esta bella canción titulada: "Cuando salga la Luna", de 1973, muy al estilo de la tradición poética andaluza. Bueno, y que el embrujo de La Luna ilumine sus sueños.







Saludos.
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